¿Cuántas personas pueden salir al escenario en Eurovisión y por qué las canciones duran tres minutos?

El 3 de marzo de 1957, en un estudio de la radio de Hesse en Frankfurt, el italiano Nunzio Gallo se colocó delante de la orquesta y cantó «Corde della mia chitarra» durante cinco minutos y nueve segundos. Nadie le cortó. Quedó sexto. Esa misma noche, la británica Patricia Bredin despachó «All» en un minuto y cincuenta y dos segundos y terminó séptima. Entre una actuación y la otra había más de tres minutos de diferencia, y para una retransmisión en directo de diez países eso no era una anécdota: era un agujero en la escaleta.
Aquella edición de 1957 sigue siendo la que contiene la canción más larga de la historia del festival. La más corta llegó mucho después: «Aina mun pitää», de los finlandeses Pertti Kurikan Nimipäivät, duró un minuto y veintisiete segundos en 2015 y no pasó de la semifinal. Entre las dos hay medio siglo de reglamento.
Los tres minutos se fijaron en 1962
La norma que limita cada canción a tres minutos entró en vigor en 1962 y no se ha movido desde entonces. La aritmética la explica sola: una final moderna con veintiséis canciones ocupa hora y veinte solo de música, y a eso hay que sumarle las postales, las presentaciones, el intervalo y una votación que se lleva casi una hora. Con canciones de cinco minutos, la final de 1957 habría sido inviable con treinta y siete participantes en el edificio.
El límite no es orientativo. La canción que se presenta a la EBU se mide con cronómetro y las delegaciones recortan versiones de estudio para que quepan. Muchos temas conocidos del festival existen en dos formatos: el de tres minutos y el que se publica después, más largo.
Seis personas en escena, desde 1971
Hasta 1970 el reglamento solo admitía solistas y dúos sobre el escenario. En 1971 se abrió la puerta a los grupos con un tope de seis personas, y ese número tampoco ha cambiado. Cuenta todo el que se ve: cantante principal, coristas, bailarines, músicos, figurantes y el que solo cruza el escenario.
El límite se nota en el diseño de las actuaciones. En 2012, Rusia llevó a las Buranovskiye Babushki, seis mujeres de un pueblo de Udmurtia con un horno encendido en el escenario. Seis exactas, el máximo permitido, sin margen para un bailarín más. Quedaron segundas con 259 puntos, por detrás de Loreen. Cuando una delegación quiere un coro, un cuerpo de baile o una multitud, no le queda otra que meterla en las pantallas LED, que no computan.
Animales vivos: prohibidos
El reglamento prohíbe los animales vivos en escena. La prueba más recordada de esa norma es la de Bielorrusia en 2016: IVAN anunció que cantaría «Help You Fly» desnudo y acompañado de lobos de verdad. Los lobos acabaron proyectados en la pantalla y él, vestido. No pasó a la final.
La voz en directo y lo que se admitió en 2021
La orquesta en vivo desapareció en 1999. La última que acompañó a los participantes fue la de Birmingham en 1998, y desde entonces toda la instrumentación va en pista pregrabada. Lo único que quedó obligatoriamente en directo fue la voz, y ahí la organización sí ha castigado.
En 1999, Croacia terminó cuarta con «Marija Magdalena», de Doris Dragović, y 118 puntos. Después de la final, la EBU detectó voces humanas en la pista de acompañamiento, algo que el reglamento no permitía, y penalizó al país reduciendo un tercio de su puntuación en la media que servía para decidir qué televisiones se quedaban fuera los años siguientes. El resultado de la noche no se tocó; el castigo llegó por la puerta de atrás.
La regla se relajó en 2021. La medida se había aprobado para 2020, la edición que se canceló, y se aplicó por primera vez en Róterdam: las delegaciones pueden llevar los coros pregrabados en la pista si quieren. La voz principal sigue siendo obligatoriamente en directo. Cada país elige, y desde entonces conviven en la misma final actuaciones con coristas de carne y hueso ocupando plaza entre las seis y actuaciones donde esas plazas se destinan a bailarines porque las voces vienen de fábrica.
Lo que se dice mal
Se repite que en Eurovisión «todo es en directo». No lo es desde 1999: la parte instrumental siempre suena grabada y, desde 2021, los coros también pueden serlo. Lo que está en directo es la voz solista.
También se atribuyen los tres minutos a los cortes publicitarios. La retransmisión de la mayoría de televisiones públicas europeas no lleva publicidad durante el concurso; el límite responde al reparto del tiempo entre participantes en una emisión que ya roza las cuatro horas.
Y el tope de seis no se refiere a la delegación, que puede llevar decenas de personas entre técnicos, prensa y jefes de delegación. Se refiere a quien pisa el escenario mientras suena la canción.
Las normas y su fecha
| Norma | Desde | Qué dice |
|---|---|---|
| Duración máxima | 1962 | Tres minutos por canción, sin excepciones |
| Personas en escena | 1971 | Máximo seis, contando a todo el que se ve |
| Edad mínima | 1990 | Dieciséis años cumplidos, tras la edición de 1989 con dos intérpretes de once y doce años |
| Instrumentación | 1999 | Pista pregrabada; no hay orquesta desde 1998 |
| Coros pregrabados | 2021 | Permitidos y opcionales; la voz principal, siempre en directo |
| Animales vivos | Reglamento vigente | Prohibidos en el escenario |
| Publicación de la canción | Reglamento vigente | No puede haberse editado antes del 1 de septiembre del año anterior |
Con esas restricciones se han construido las actuaciones de las últimas cinco décadas. Cuando una puesta en escena parece tener veinte personas, lo que hay son seis y una pantalla detrás.