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Datos y estadísticas del Festival de Eurovisión, en español

¿Cómo se decide qué países van a cada semifinal de Eurovisión?

¿Cómo se decide qué países van a cada semifinal de Eurovisión?

Helsinki, 10 de mayo de 2007. En la semifinal habían cantado 28 países y solo pasaban diez. Cuando terminaron de leer los nombres, la lista era esta: Bulgaria, Bielorrusia, Georgia, Hungría, Letonia, Macedonia, Moldavia, Serbia, Eslovenia y Turquía. Ni un solo país de Europa occidental entre los clasificados. Dos días después, Serbia ganaba la final con «Molitva».

Aquella noche no fue una anomalía estadística: fue la consecuencia de juntar en una sola semifinal a 28 países, muchos de ellos vecinos, con diásporas cruzadas y un televoto que era el único juez. Los jurados llevaban fuera desde 1998. En una sola tanda de votaciones, los bloques de afinidad se sumaban sin nada que los compensara.

Lo que hizo la UER en 2008

La respuesta llegó al año siguiente y fue doble. Primero, partir la semifinal en dos, celebradas en martes y jueves, con 19 países en cada una en aquella edición de Belgrado. Segundo —y esto es lo que casi nadie ve— dejar de sortear a los países desde un bombo único.

Desde 2008, antes del sorteo se estudia el historial de votos de los últimos años y se agrupa a los semifinalistas en bombos según a quién suelen votar. Los países que se dan puntos entre sí caen en el mismo bombo. Después, cada bombo se reparte lo más a partes iguales posible entre las dos semifinales. El sorteo sigue siendo azar puro dentro de cada bombo: lo que no es azar es la composición de los bombos.

Los grupos se repiten año tras año con pocas variaciones: los nórdicos y bálticos por un lado, los países de la antigua Yugoslavia por otro, el grupo exsoviético del Cáucaso y Europa oriental, el bloque mediterráneo con Grecia y Chipre, y los países de Europa occidental con historial de voto más disperso. El objetivo no es que ningún vecino coincida, sino que ninguna semifinal concentre a todos los miembros de un mismo bloque.

Quién vota en cada semifinal si no compite

Aquí está la parte que más gente desconoce. Seis países no pasan por semifinal: los cinco grandes —España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido— y el país anfitrión. Pero sí votan en una de las dos, y cuál les toca se decide en ese mismo sorteo de reparto, normalmente tres en cada semifinal.

Eso importa más de lo que parece. Los países que sí compiten en semifinal solo votan en la suya y en la final, así que el voto español no se reparte entre las dos noches: va entero a una. Un año en que España vote en la primera semifinal, los países con colonia española numerosa parten con una ventaja que no tendrían en la segunda. Lo mismo con Alemania, cuyo televoto ha sostenido históricamente a Turquía y a los Balcanes.

Lo que el sorteo no decide

Desde 2013, el orden de actuación no se sortea. Los productores del festival lo componen buscando variedad de estilos y ritmo televisivo, y solo después se hace público. Lo único que sale del bombo es en qué mitad de la noche actúa cada país: primera o segunda.

Tampoco decide el sorteo cuántos pasan. Son diez por semifinal, fijos, con independencia de cuántos compitan. Y ahí aparece un desequilibrio aritmético que se nota poco pero existe: cuando el número de semifinalistas es impar, una semifinal tiene un país más que la otra. En 2018, con 43 países participantes y 26 plazas en la final, quedaron 37 semifinalistas repartidos en 19 y 18. Pasar era un 52,6 % de probabilidad en una noche y un 55,6 % en la otra. No cambia el resultado de nadie por sí solo, pero es una diferencia real que ningún bombo corrige.

Lo que se suele decir mal

Se dice que la UER coloca a los países donde le conviene. El sorteo de reparto se celebra en público, retransmitido, con los bombos publicados de antemano. Lo que sí decide la organización es qué países van juntos en cada bombo, y esa decisión se apoya en el historial de votos, no en el gusto de nadie.

Se dice también que el sistema separa siempre a Grecia y Chipre. No es cierto. Los bombos suelen tener un número impar de países, y cuando eso pasa alguien acaba emparejado con su vecino. Grecia y Chipre han coincidido en la misma semifinal en varias ediciones, entre ellas la primera semifinal de 2018.

Y se habla cada año de «la semifinal difícil». Ese concepto no tiene nada que ver con los bombos: el reparto equilibra afinidades de voto, no calidad de canciones. Si en una noche coinciden cuatro favoritos de las casas de apuestas, el sistema no lo impide ni lo pretende.

Los cambios, por años

Año Qué cambió
2004 Primera semifinal de la historia, con 22 países. Pasaban 10, por televoto.
2007 La semifinal única llega a 28 países. Los diez clasificados son todos de Europa del Este.
2008 Dos semifinales de 19 países y reparto por bombos de afinidad de voto. Nueve pasan por televoto y un décimo lo elige un jurado de reserva.
2010 Los jurados entran también en las semifinales: los diez clasificados salen del 50 % jurado y 50 % televoto.
2013 El orden de actuación pasa a decidirlo la producción. El sorteo solo asigna semifinal y mitad de la noche.
2023 Se retiran los jurados de las semifinales: quién pasa a la final lo decide solo el público.

Ese último cambio de 2023 devuelve las semifinales a algo parecido a lo que eran en 2007, con una diferencia: ahora hay dos noches y hay bombos. El equilibrio que en su día aportaban los jurados descansa entero sobre el reparto previo. Por eso conviene mirar el sorteo de enero con algo más de atención que la que suele recibir: cuando se sabe qué países caen en cada noche y hacia dónde va el voto de los cinco grandes, media clasificación está insinuada antes de que suene la primera canción.

Las comparaciones entre épocas, con todo esto encima, hay que hacerlas con cuidado. Quedar undécimo en la semifinal de 2007, entre 28 países y con el televoto como único juez, y quedar undécimo en una semifinal de 2010 con jurados al 50 % son dos cosas que solo comparten el número.