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Datos y estadísticas del Festival de Eurovisión, en español

¿Por qué en 1969 hubo cuatro ganadores en Eurovisión y cómo se desempata ahora?

¿Por qué en 1969 hubo cuatro ganadores en Eurovisión y cómo se desempata ahora?

Pasaban de las once de la noche del 29 de marzo de 1969 y en el Teatro Real de Madrid nadie sabía muy bien qué se estaba mirando. El marcador tenía cuatro nombres arriba, los cuatro con la misma cifra: 18. España, Reino Unido, Países Bajos y Francia. El supervisor que la UER había enviado a Madrid repasó las cuentas, no encontró error y tampoco encontró otra cosa: en el reglamento del festival no había una sola línea sobre qué hacer si dos canciones terminaban igualadas. Laurita Valenzuela tuvo que salir a decir en directo que había cuatro ganadoras.

Salomé subió con «Vivo cantando» y un vestido de más de diez kilos de flecos. Lulu venía de ser una estrella del pop británico y llevaba «Boom Bang-a-Bang», una canción escrita para gustar a todo el mundo. Lenny Kuhr cantó «De troubadour» con una guitarra y poco más. Frida Boccara hizo «Un jour, un enfant» a lo grande, con orquesta. Cuatro canciones que no se parecían en nada acabaron con el mismo número.

País Canción Intérprete Puntos
España Vivo cantando Salomé 18
Reino Unido Boom Bang-a-Bang Lulu 18
Países Bajos De troubadour Lenny Kuhr 18
Francia Un jour, un enfant Frida Boccara 18

Por qué 18 puntos daban para ganar

Aquel año participaron 16 países y el sistema de votación repartía muy poco. Cada país tenía diez jurados y cada jurado daba un único punto a su canción favorita, sin poder votar a la suya. En total circulaban 160 puntos para 16 canciones, con un máximo teórico de diez puntos que un país podía dar a otro. Con ese reparto tan estrecho, la parte alta de la tabla se comprimía sola: 18 puntos ganaban y 13 dejaban a Suiza en quinto lugar. El mismo año, cuatro países terminaron sin puntuar —Bélgica, Finlandia, Noruega y Portugal—, algo que ninguna otra edición ha repetido.

Con un rango de puntuaciones tan corto, el empate no era una rareza estadística sino una posibilidad razonable. Nadie se había molestado en escribirla.

Lo que se hizo esa noche, a falta de norma

Se optó por lo único que no requería inventarse un criterio: declarar ganadores a los cuatro. Las cuatro intérpretes recibieron el mismo reconocimiento y las cuatro delegaciones se fueron con el título. Quedaba un problema práctico, porque el ganador organiza la edición siguiente y allí había cuatro. Se resolvió a suertes: la sede de 1970 recayó en los Países Bajos y el festival se celebró en Ámsterdam.

La factura llegó al año siguiente

En varias televisiones del norte de Europa aquello sentó como una confirmación de lo que ya sospechaban: un concurso cuyo reglamento no contemplaba el empate a cuatro no era un concurso serio. Suecia, Noruega, Finlandia, Portugal y Austria no acudieron a la edición de 1970. Austria ya había faltado en 1969, en su caso por no viajar a la España de Franco. El resultado fue un festival de 12 participantes, la cifra más baja desde los años cincuenta, ganado por la irlandesa Dana con «All Kinds of Everything».

La UER reaccionó con una norma de desempate para 1970 que hoy resulta difícil de imaginar: las canciones igualadas volverían a interpretarse y los jurados de los países no implicados votarían a mano alzada. Si tampoco así se rompía el empate, ganaban todas. Nunca hizo falta aplicarla.

El único desempate por el título que sí se ha usado

Ocurrió en Roma, en 1991. Suecia, con Carola y «Fångad av en stormvind», y Francia, con Amina y «C’est le dernier qui a parlé qui a raison», terminaron las dos con 146 puntos. La regla vigente entonces mandaba contar cuántas máximas puntuaciones había recibido cada una: las dos tenían cuatro doces. El siguiente criterio eran los dieces, y ahí Suecia sacaba cinco frente a los dos de Francia. Carola ganó por ese escalón. Amina sigue siendo la única artista que ha empatado a puntos con la ganadora y no ha ganado.

Cómo se resuelve un empate hoy

Desde 2016 los jurados nacionales y el televoto entregan sus puntos por separado, así que las cifras finales son mucho más altas y el empate es menos probable. Aun así, el reglamento ya no deja el hueco de 1969. Si dos canciones terminan igualadas en el total, el orden es este:

  • Gana la que haya recibido más puntos del televoto.
  • Si siguen igualadas, gana la que haya recibido puntos del público de más países.
  • Si el empate persiste, se baja al detalle del televoto: quién recibió más doces, luego más dieces, y así sucesivamente.

El primer criterio es el que marca la filosofía actual: mandan los votos del público. Un jurado puede quedar en tablas con otro, pero la audiencia siempre tiene la última palabra sobre a quién se le da el micrófono de cristal.

Lo que no se puede comparar

Aquellos 18 puntos de Salomé no se pueden poner al lado de los totales de las últimas décadas. En 1969 el máximo que una canción podía sumar rondaba los 150 puntos con 16 países votando de diez en diez; hoy una ganadora se mueve entre los 400 y los 600 con casi cuarenta jurados y un televoto que además incluye al resto del mundo desde 2023. La comparación que sí funciona es la de la distancia: en 1969 no hubo distancia ninguna, cuatro canciones ocuparon el mismo escalón, y la organización tardó exactamente una edición en descubrir cuánto costaba no haberlo previsto.