¿Qué actuaciones de Eurovisión salieron mal en directo y en qué puesto acabaron?

El 29 de mayo de 2010, en el Telenor Arena de Bærum, Daniel Diges llevaba unos veinte segundos cantando «Algo pequeñito» cuando un hombre con boina roja se coló entre los bailarines y se puso a bailar con ellos como si estuviera en el guion. Era Jaume Marquet Cot, «Jimmy Jump», un espontáneo catalán con una carrera de invasiones de campo a sus espaldas. La seguridad tardó unos segundos en sacarlo. Diges siguió cantando.
La UER hizo entonces algo que no había hecho nunca: permitió que España volviera a actuar al final de la lista, después de las 25 canciones. Y aun así, el resultado fue el mismo que cabía esperar. España terminó decimoquinta con 68 puntos. Ganó Alemania con Lena y «Satellite», 246 puntos.
Los fallos que pasaron en el escenario
El caso de Diges es el más limpio de documentar porque hay dos actuaciones grabadas de la misma canción en la misma final, algo que no ha vuelto a ocurrir. Pero no es el único fallo en directo con resultado medible.
En Lisboa, el 12 de mayo de 2018, un hombre subió al escenario durante la actuación de SuRie, la representante del Reino Unido, y le quitó el micrófono. Ella lo recuperó y terminó «Storm» sin volver a empezar. La organización le ofreció repetir la actuación y la delegación británica declinó. El Reino Unido acabó vigesimocuarto de 26 países, con 48 puntos.
Aquí conviene frenar antes de sacar conclusiones. Se repite mucho que el incidente hundió a SuRie, y los números de esos años no lo sostienen: el Reino Unido había quedado decimoquinto en 2017 con 111 puntos y, un año después de lo de Lisboa, terminó último en 2019 con 11 puntos, sin que nadie le tocara el micrófono. La posición de 2018 encaja con la racha, no con el susto.
El fallo técnico más recordado en España es anterior. Zagreb, 5 de mayo de 1990: Azúcar Moreno salen a cantar «Bandido» y la base musical arranca desfasada respecto a lo que ellas oyen. Encarna y Toñi no entran, se miran, salen de plano unos segundos y vuelven a empezar el ataque vocal. Terminaron quintas con 96 puntos, el mejor resultado español de aquella década. Ganó Italia con Toto Cutugno y 149 puntos.
Cuando el problema no es el escenario, es quién lo paga
Hay otra clase de fallo que no se ve en la retransmisión: el del país que gana y descubre que no puede permitirse organizar el año siguiente. Ha pasado cuatro veces con consecuencias visibles.
Mónaco ganó en 1971 con Séverine y no tenía recinto donde meter el festival. Lo organizó la BBC en el Usher Hall de Edimburgo en 1972. Dos años después se repitió el patrón: Luxemburgo venía de ganar en 1972 y 1973, había pagado la edición de 1973 en la capital y renunció a pagar otra seguida. La BBC volvió a hacerse cargo y montó el festival de 1974 en el Brighton Dome, que es donde ABBA ganó con «Waterloo» y 24 puntos.
El caso israelí es el más explícito. La IBA ganó en 1978 y en 1979, organizó la edición de 1979 en Jerusalén y avisó de que no podía costear dos años consecutivos. Eurovisión 1980 se celebró en el Congresgebouw de La Haya, con la NOS al frente, e Israel ni siquiera participó. Ganó Irlanda con Johnny Logan.
Y en 1993, la RTÉ irlandesa llevó el festival a Millstreet, un pueblo del condado de Cork de en torno a mil quinientos habitantes, y lo montó en un recinto ecuestre reconvertido, el Green Glens Arena. Irlanda volvió a ganar en su propia casa con Niamh Kavanagh y 187 puntos, lo que le obligó a organizarlo otra vez al año siguiente.
Por qué el favorito de las apuestas se cae tanto
La explicación no tiene misterio: las casas de apuestas miden dinero apostado, no votos emitidos, y desde 2016 los puntos de cada país salen de dos recuentos separados que se suman. Un tema puede arrasar en uno y quedarse seco en el otro.
En Estocolmo 2016, Rusia llegó como favorita con Serguéi Lázarev y «You Are the Only One». Ganó el televoto con 361 puntos, más que ningún otro país. El jurado le dio 130. Sumó 491 y quedó tercera, por detrás de Ucrania (534) y Australia (511), que había ganado el voto de los jurados con 320.
El espejo exacto es Malta en 2021. Destiny y «Je Me Casse» estaban entre las favoritas la semana de la final. Los jurados le dieron 208 puntos; el público, 47. Séptima, con 255.
Por eso las comparaciones entre épocas no se sostienen: antes de 2016 los puntos de un país salían de una sola tabla combinada, y no hay forma de separar retroactivamente qué parte era del público y qué parte del jurado.
| Año | País | Qué pasó | Resultado |
|---|---|---|---|
| 1972 | Mónaco | Gana y no tiene recinto; organiza la BBC en Edimburgo | Sede trasladada |
| 1974 | Luxemburgo | Renuncia a organizar por coste; se hace en Brighton | Sede trasladada |
| 1980 | Israel | No puede pagar dos años seguidos; se hace en La Haya | Sede trasladada y ausencia |
| 1990 | España | La base musical entra desfasada; Azúcar Moreno reinician | 5.ª, 96 puntos |
| 1993 | Irlanda | Festival en Millstreet, pueblo de unos 1.500 habitantes | Gana en casa, 187 puntos |
| 2010 | España | Un espontáneo invade el escenario; se repite la actuación | 15.ª, 68 puntos |
| 2016 | Rusia | Favorita: gana el televoto (361) y pierde el jurado (130) | 3.ª, 491 puntos |
| 2018 | Reino Unido | Un hombre le arrebata el micrófono a SuRie en directo | 24.ª de 26, 48 puntos |
| 2021 | Malta | Favorita: 208 puntos de jurado y 47 de televoto | 7.ª, 255 puntos |
Los desgloses de votación y las posiciones de cada edición se pueden consultar en la web oficial del festival, eurovision.tv, que publica las actas año por año.